Miller contra Pitfield
01/07/2006
En España no creo que funcionara una estrategia por el estilo debido a la estructura de partidos que tenemos. Aunque aquí ya se intentan aprovechar las redes sociales como herramienta de apoyo a las campañas políticas. Véase la creación de la Xarxa per Maragall en 2002, de cara a las elecciones a la Generalitat del 2003. O las diferentes plataformas que en nombre de ciertos colectivos daban apoyo a una de las opciones al pasado referéndum al Estatut.
Pero ¿Cómo tenemos que hacerlo? Hasta ahora el asociacionismo se ha tenido muy en cuenta cómo un eje vertebrador de la sociedad civil, pero se tiene que empezar a tener en cuenta la nueva sociedad digital y sobre todo ver cómo se estructura. Por eso plataformas artificiales que intentan reflejar un sistema lleno de limitaciones no acaban de tener el éxito deseado.
Joe Trippi lo deja claro, hay que aprovechar las ventajas que dan las nuevas herramientas de software social para agrupar en torno a un mismo interés grupos de apoyo político a un candidato. Grupos que podrán articularse a pesar de la distancia, a pesar de los horarios, a pesar de los presupuestos. Es una manera más de cohesionar, pero sobre todo de estimular el compromiso político.
¿Para cuando un Essembly?




